Malaui (MNN) ― Malaui ha sido puesta de cabeza y sacudida en las dos últimas semanas. El presidente de Malaui, Mutharika, falleció, un "golpe de estado constitucional" trató de poner a su hermano en el cargo y la vicepresidenta Joyce Banda tomó el poder. La severa crisis económica no se ha detenido. El ministerio carcelario de Crossroad Bible Institute (Instituto Bíblico Encrucijada, CBI por sus siglas en inglés) ha intervenido en medio del caos: "Cuando un país está inestable, cuando un país atraviesa lo que vive Malaui, las últimas personas en las que se piensa son aquellas que están en las prisiones". Ese es el presidente de CBI, el doctor David Schuringa, quien comparte que CBI abrió dos campus satélite en Malaui esta semana. Hay esperanza, sin embargo: "Cada vez que hay un cambio de administración, especialmente en un país en vías de desarrollo, las cosas pueden cambiar muy rápidamente. Quizá tendremos que volver a hacer una solicitud para el permiso de entrar a las cárceles. Quizá cambiarán toda la estructura". Ore.