
La ciudad de Iligan, Filipinas, fue golpeada por una inundación repentina. Se reporta que 1,080 personas perdieron la vida (fotografía por Mariz Serate).
Filipinas (MNN) ― El tifón Washi devastó la isla de Mindanao, Filipinas, el 16 de diciembre. Mil personas murieron y miles de personas quedaron desplazadas. Han pasado dos meses desde el desastre. La directora ejecutiva de Food for the Hungry (Comida para el Hambriento, FH por sus siglas en inglés) para Filipinas, Debbie Toribio, acaba de regresar de Cagayan de Oro y la ciudad Iligan, dos de las áreas más afectadas en la región: "El propósito de mi reunión con ellos es hablar personalmente con los pastores para saber cómo podemos responder mejor a sus necesidades". Toribio declara que FH está trabajando con las iglesias locales al proveer apoyo psicosocial para los niños y sus familias, que se encuentran en los centros de evacuación. El pastor Jay Rosales perdió todo después de la inundación. Toribio también se reunió con él: "Se perdieron 32 miembros de su iglesia. Es difícil comprender, es difícil dar palabras de ánimo a sus miembros porque él mismo fue víctima del desastre". Toribio comparte que el apoyo financiero para el pastor Rosales sería de gran aliento para ellos.